Gestión del riesgo con el ratio de Sharpe, Sortino y otros indicadores avanzados

Invertir no se trata solo de buscar rentabilidad; también implica gestionar adecuadamente el riesgo. Dos carteras con la misma rentabilidad pueden ser radicalmente diferentes si una ha experimentado grandes altibajos y la otra ha tenido un camino estable. Aquí es donde entran en juego indicadores como el ratio de Sharpe, Sortino y otras métricas avanzadas que permiten evaluar no solo cuánto gana una estrategia, sino también a qué costo en términos de volatilidad y riesgo.

En este artículo exploraremos cómo funcionan estos indicadores, en qué se diferencian y cómo aplicarlos de forma práctica en la gestión de inversiones en 2025.


1. ¿Por qué medir el riesgo es tan importante?

Muchos inversores caen en la trampa de evaluar únicamente la rentabilidad. Sin embargo:

  • Una cartera que sube un 15 % al año con una volatilidad del 5 % es mucho más atractiva que otra que gana lo mismo, pero con un 20 % de volatilidad.
  • Los mercados pueden atravesar crisis profundas, y la capacidad de soportar pérdidas temporales es clave para sobrevivir y crecer a largo plazo.

Por eso, se utilizan métricas que ajustan la rentabilidad en función del riesgo. Estos indicadores permiten comparar inversiones con objetividad, incluso si pertenecen a clases de activos muy diferentes.


2. El ratio de Sharpe: el clásico de la gestión de carteras

El ratio de Sharpe, creado por William Sharpe en 1966, es quizá el indicador más utilizado en finanzas.

Fórmula:

Sharpe=Rp−Rfσp\text{Sharpe} = \frac{R_p – R_f}{\sigma_p}Sharpe=σp​Rp​−Rf​​

Donde:

  • RpR_pRp​ = rentabilidad de la cartera.
  • RfR_fRf​ = rentabilidad libre de riesgo (ej. bonos del Tesoro).
  • σp\sigma_pσp​ = volatilidad de la cartera.

Interpretación:

  • Un Sharpe mayor a 1 suele considerarse aceptable.
  • Mayor a 2 es muy bueno.
  • Superior a 3 es excepcional.

Ejemplo práctico:

  • Cartera A: rentabilidad 10 %, volatilidad 15 %, activo libre de riesgo 3 %. Sharpe = (10 – 3) / 15 = 0,47.
  • Cartera B: rentabilidad 8 %, volatilidad 5 %, activo libre de riesgo 3 %. Sharpe = (8 – 3) / 5 = 1.

Aunque la cartera A gana más, la B ofrece mejor relación rentabilidad/riesgo.

Limitaciones:

  • Penaliza tanto la volatilidad positiva como la negativa.
  • Puede ser engañoso en estrategias con distribuciones asimétricas (ej. opciones).

3. El ratio de Sortino: una versión más realista

El ratio de Sortino fue diseñado para corregir la principal limitación del Sharpe: trata toda la volatilidad por igual, cuando en realidad los inversores solo sufren con la volatilidad negativa.

Fórmula:

Sortino=Rp−Rfσd\text{Sortino} = \frac{R_p – R_f}{\sigma_d}Sortino=σd​Rp​−Rf​​

Donde σd\sigma_dσd​ es la desviación estándar de los rendimientos negativos (downside deviation).

Ventajas:

  • Diferencia entre movimientos al alza (beneficiosos) y a la baja (perjudiciales).
  • Más útil en estrategias con rentabilidades asimétricas.

Ejemplo: una estrategia de options selling puede tener un Sharpe bajo porque sus retornos son estables, pero con riesgos de caídas bruscas. El Sortino refleja mejor este perfil.


4. Otros indicadores avanzados

Además del Sharpe y el Sortino, existen otras métricas clave para medir la gestión del riesgo:

a) Ratio de Treynor

Similar al Sharpe, pero usa el beta de la cartera respecto al mercado en lugar de la volatilidad total. Es útil para evaluar gestores dentro de un mismo índice de referencia. Treynor=Rp−Rfβp\text{Treynor} = \frac{R_p – R_f}{\beta_p}Treynor=βp​Rp​−Rf​​

b) Alfa de Jensen

Mide el rendimiento extra de una cartera respecto a lo esperado por el CAPM. Un alfa positivo indica que el gestor ha generado valor más allá del riesgo asumido.

c) Máximo Drawdown

Representa la mayor caída desde un máximo histórico. Es una medida intuitiva para evaluar el peor escenario posible en términos de pérdidas temporales.

Ejemplo: una cartera que pierde 40 % en 2008 y tarda 3 años en recuperarse muestra un drawdown significativo que impacta la confianza del inversor.

d) Calmar Ratio

Relaciona la rentabilidad anualizada con el máximo drawdown. Muy usado en hedge funds y estrategias alternativas. Calmar=Rentabilidad AnualizadaMaˊximo Drawdown\text{Calmar} = \frac{Rentabilidad\ Anualizada}{Máximo\ Drawdown}Calmar=Maˊximo DrawdownRentabilidad Anualizada​

e) Omega Ratio

Evalúa toda la distribución de retornos, considerando la probabilidad de superar un umbral mínimo de rentabilidad. Es más completo, pero también más complejo de calcular.


5. Cómo aplicar estos indicadores en la práctica

Paso 1: Recopilar datos de la cartera

  • Rentabilidades diarias, semanales o mensuales.
  • Información del activo libre de riesgo para comparaciones.

Paso 2: Calcular métricas clave

  • Usar plataformas como Excel, R o Python (con librerías como numpy, pandas, quantstats).
  • Herramientas más accesibles: TradingView, Portfolio Visualizer, Morningstar.

Paso 3: Interpretar en contexto

  • Un Sharpe bajo no siempre implica mala estrategia; quizá funciona bien en entornos específicos.
  • El Sortino es más útil en estrategias con retornos sesgados.
  • El drawdown es esencial para entender la tolerancia psicológica del inversor.

Paso 4: Tomar decisiones

  • Comparar carteras o gestores de manera objetiva.
  • Ajustar exposición al riesgo.
  • Rebalancear según el perfil del inversor.

6. Gestión del riesgo en 2025: tendencias

Hoy en día, con la volatilidad global y la aparición de nuevos activos como criptomonedas o estrategias DeFi, los inversores no pueden depender de un único ratio.

Las tendencias actuales incluyen:

  • Integrar inteligencia artificial para calcular métricas dinámicas en tiempo real.
  • Backtesting con escenarios extremos (crisis 2008, pandemia 2020) para evaluar resiliencia.
  • Indicadores personalizados según objetivos (ej. sostenibilidad, liquidez).
  • Mayor uso de métricas como el Omega ratio y simulaciones de Monte Carlo para escenarios probabilísticos.

7. Conclusión

La rentabilidad es solo una cara de la moneda; el riesgo es la otra. Ratios como Sharpe, Sortino, Treynor o Calmar permiten a los inversores ir más allá del simple “cuánto se gana” para analizar “cómo se gana”.

  • El Sharpe sigue siendo la referencia universal, aunque tiene limitaciones.
  • El Sortino ofrece una visión más realista al centrarse en las pérdidas.
  • Otros indicadores como drawdown, alfa de Jensen u Omega ratio complementan el análisis.

En 2025, con mercados cada vez más complejos y activos más volátiles, el uso combinado de estas métricas es esencial para construir carteras robustas, tomar decisiones informadas y, sobre todo, sobrevivir a las caídas sin perder de vista el largo plazo.

Por Sergio

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