Estrategias “Factor Investing”: value, growth, momentum y low volatility en 2025

En el mundo de las inversiones, las modas van y vienen, pero hay enfoques que logran consolidarse como pilares de la gestión de carteras. Uno de los más relevantes en las últimas décadas es el factor investing, una estrategia que combina lo mejor del análisis cuantitativo con la teoría de carteras para identificar las fuentes sistemáticas de rentabilidad en los mercados financieros.

En 2025, con un entorno marcado por alta inflación reciente, cambios en la política monetaria, volatilidad tecnológica y un mayor acceso a herramientas cuantitativas, el factor investing se posiciona como un enfoque clave para los inversores que buscan diferenciarse de los simples índices pasivos.

Este artículo explora a fondo qué es el factor investing, cuáles son los principales factores —value, growth, momentum y low volatility—, cómo aplicarlos en la práctica y qué perspectivas tienen en 2025.


1. ¿Qué es el factor investing?

El factor investing (o inversión por factores) es un enfoque que busca identificar y aprovechar características específicas de los activos que explican de forma consistente sus rendimientos superiores o inferiores.

En lugar de invertir únicamente por sector, país o capitalización, se centra en atributos cuantificables como:

  • Valoraciones baratas (value).
  • Crecimiento de beneficios (growth).
  • Tendencias de precios recientes (momentum).
  • Estabilidad en la volatilidad (low volatility).

Estos factores han sido estudiados por décadas en la academia y aplicados en la práctica por grandes fondos institucionales. Según investigaciones como las de Eugene Fama y Kenneth French, gran parte de los rendimientos de los activos pueden explicarse por su exposición a ciertos factores.


2. Origen y evolución del factor investing

  • Década de 1960: Nace el CAPM (Capital Asset Pricing Model), que explicaba los rendimientos de un activo en función de su beta respecto al mercado.
  • Década de 1990: Fama y French amplían el modelo incluyendo factores como tamaño y value, mostrando que el mercado no explica todo.
  • 2000-2010: La proliferación de datos y cómputo permite identificar más factores, como momentum, calidad o volatilidad mínima.
  • 2020-2025: La digitalización y las estrategias cuantitativas permiten que incluso inversores minoristas accedan a ETFs multifactoriales.

Hoy, el factor investing ya no es exclusivo de hedge funds: está disponible en fondos indexados, ETFs temáticos e incluso plataformas de inversión automatizadas.


3. Los factores más relevantes en 2025

Aunque existen muchos factores estudiados (calidad, tamaño, inversión, rentabilidad, etc.), cuatro de ellos destacan por su relevancia y aplicación práctica: value, growth, momentum y low volatility.


3.1. Factor Value

El factor value se basa en la idea de que las acciones baratas en términos de valoración (precio/beneficio, precio/valor contable, precio/flujo de caja) tienden a generar rendimientos superiores a largo plazo.

Características del factor value

  • Empresas con múltiplos bajos.
  • Sectores a menudo “aburridos” (finanzas, energía, industria).
  • Elevados dividendos en algunos casos.

Ejemplo práctico

En 2022-2023, cuando la inflación y los tipos de interés subieron, las acciones value (como bancos o petroleras) superaron ampliamente a las growth (tecnológicas de alto múltiplo).

Perspectiva 2025

En un entorno todavía incierto respecto a los tipos de interés, el value sigue atrayendo a quienes buscan margen de seguridad frente a caídas, aunque su potencial explosivo puede ser menor que en etapas pasadas.


3.2. Factor Growth

El factor growth invierte en empresas con altas tasas de crecimiento en ingresos y beneficios, incluso si están caras en términos de múltiplos.

Características del factor growth

  • Empresas tecnológicas, biotecnológicas y de sectores disruptivos.
  • Reinvierten beneficios en expansión, en lugar de repartir dividendos.
  • Gran parte de su valor depende de expectativas futuras.

Ejemplo práctico

Gigantes como Apple, Amazon o Nvidia son ejemplos clásicos de growth. Sus valoraciones pueden parecer excesivas, pero han justificado su precio con un crecimiento extraordinario.

Perspectiva 2025

Tras la corrección tecnológica de 2022 y el repunte posterior por el auge de la inteligencia artificial, el growth vuelve a estar en el radar, aunque expuesto a burbujas y cambios bruscos en expectativas.


3.3. Factor Momentum

El momentum se basa en un principio simple: las acciones que han subido recientemente tienden a seguir subiendo, y las que han caído tienden a seguir cayendo.

Características del factor momentum

  • Estrategias de corto-medio plazo (6 a 12 meses).
  • No se fija en fundamentales, sino en el comportamiento del precio.
  • Muy sensible a giros de mercado.

Ejemplo práctico

Durante la pandemia en 2020, las tecnológicas con fuerte subida se beneficiaron del momentum. Lo mismo ocurrió con energéticas en 2022.

Perspectiva 2025

El momentum sigue siendo un factor poderoso, especialmente en mercados volátiles donde las tendencias se acentúan. Sin embargo, requiere gestión activa o ETFs específicos que actualicen carteras con frecuencia.


3.4. Factor Low Volatility

El factor low volatility selecciona acciones con menor volatilidad histórica, bajo la premisa de que, a largo plazo, generan rendimientos ajustados al riesgo superiores.

Características del factor low volatility

  • Empresas defensivas: utilities, consumo básico, salud.
  • Menores caídas en mercados bajistas.
  • Menor crecimiento en mercados alcistas fuertes.

Ejemplo práctico

Durante la crisis de 2008 o la pandemia de 2020, las acciones de baja volatilidad cayeron menos que el mercado general.

Perspectiva 2025

Con la volatilidad todavía presente por tensiones geopolíticas y cambios macroeconómicos, este factor es atractivo para inversores conservadores o como estabilizador de carteras multifactoriales.


4. ¿Cómo implementar factor investing en la práctica?

El factor investing no es solo teoría académica: puede aplicarse a través de diferentes vehículos:

  1. ETFs de un solo factor: Existen ETFs específicos de value, growth, momentum o low volatility. Ejemplo: iShares Edge MSCI Value Factor.
  2. Fondos multifactoriales: Combinan varios factores para suavizar la ciclicidad de cada uno.
  3. Estrategias cuantitativas propias: Para inversores avanzados con acceso a datos y herramientas (Python, R).
  4. Robo-advisors: Algunos asesores digitales ya integran asignación por factores en sus algoritmos.

5. Ciclicidad de los factores

Una de las claves del factor investing es que no hay un factor que siempre gane. Cada uno brilla en determinados contextos:

  • Value: Funciona bien en ciclos de recuperación económica y subidas de tipos.
  • Growth: Destaca en entornos de bajos tipos y fuerte innovación tecnológica.
  • Momentum: Se beneficia de tendencias claras en cualquier dirección.
  • Low Volatility: Resiste mejor en mercados bajistas o de incertidumbre.

En 2025, con un mundo aún ajustándose a nuevas condiciones monetarias y tecnológicas, una estrategia multifactorial parece más sensata que apostar por un solo factor.


6. Riesgos del factor investing

Aunque atractivo, este enfoque no está exento de riesgos:

  • Rotación de factores: El liderazgo cambia según el ciclo económico, dificultando el market timing.
  • Sobreexposición sectorial: Value suele concentrarse en bancos y energía; growth en tecnología.
  • Costes y fricciones: Estrategias como momentum requieren rebalanceos frecuentes.
  • Crowding effect: Cuando muchos fondos replican la misma estrategia, los rendimientos se diluyen.

7. Ejemplo práctico de cartera multifactorial en 2025

Supongamos un inversor con 100.000 € que busca diversificación por factores:

  • 40% Value: ETFs de empresas con múltiplos bajos en EE. UU. y Europa.
  • 25% Growth: ETFs tecnológicos y de innovación.
  • 20% Momentum: ETF que sigue acciones con mejor performance en los últimos 12 meses.
  • 15% Low Volatility: ETF de utilities y consumo básico global.

Esta distribución equilibra el potencial de crecimiento, el efecto tendencia y la protección ante caídas.


8. Herramientas y recursos para aplicar factor investing

  • MSCI y FTSE Russell: Publican índices por factores que sirven de referencia.
  • Morningstar: Ofrece análisis sobre exposición de fondos a factores.
  • Plataformas de brokers: Muchos permiten filtrar por factores en acciones o ETFs.
  • Lenguajes de programación: Python (con pandas y scikit-learn) para análisis cuantitativo.

9. El futuro del factor investing en 2025 y más allá

El factor investing evoluciona junto con la tecnología y la disponibilidad de datos:

  • Integración de IA: Modelos de machine learning para detectar factores dinámicos.
  • Factores alternativos: Sentimiento en redes sociales, datos ESG o indicadores macro alternativos.
  • Personalización: Plataformas que permiten crear ETFs multifactoriales a medida.
  • Tokenización: Exposición a factores mediante activos digitales en blockchain.

En un mundo de hiperconexión y abundancia de datos, el reto ya no es obtener información, sino seleccionar los factores que realmente importan en cada etapa del ciclo económico.


Conclusión

El factor investing se ha consolidado como una de las estrategias más sólidas y estudiadas en el mundo financiero. A través de factores como value, growth, momentum y low volatility, los inversores pueden ir más allá del simple seguimiento de índices y construir carteras con mayor control sobre los riesgos y oportunidades.

En 2025, este enfoque se vuelve especialmente relevante:

  • El value ofrece protección en entornos de incertidumbre y tipos altos.
  • El growth sigue siendo clave en sectores innovadores como la inteligencia artificial.
  • El momentum permite aprovechar tendencias de corto plazo.
  • El low volatility actúa como estabilizador frente a crisis inesperadas.

Más que elegir un solo factor ganador, la clave está en combinar factores de manera inteligente para construir carteras resilientes y diversificadas. Con herramientas modernas, ETFs accesibles y mayor educación financiera, incluso los inversores minoristas pueden aplicar este enfoque que antes estaba reservado a grandes instituciones.

En definitiva, el factor investing no es una moda pasajera, sino una forma de entender las verdaderas fuerzas que mueven los mercados y aprovecharlas estratégicamente en la construcción de carteras para el futuro.

Por Sergio

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